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Cuando escuchamos mencionar Terapia del Canto se
vienen a nuestra mente cosas como por ejemplo:
“¡si yo no sé cantar..!!”, “¡qué voy a pasar
papelones, con la voz pésima que tengo...!”, “si
en casa llego a cantar...me mandan a dormir a la
casilla del perro...!”, y así una serie de
expresiones que más que nada tienen que ver con
subestimarnos en, a lo mejor, nuestra capacidad
de desarrollar una voz más “musical” por así
decirlo, algo que nada tiene que ver con “saber
cantar” relacionado con lo profesional. Por
supuesto que aprender canto sería parte de
perfeccionar esta Terapia, pero no es de todos
modos el caso. Les comento que quien les
escribe, no es cantante, ni tampoco es su
objetivo serlo. Sólo busca continuar indagando
dentro de sí mismo...
Alberto Kuselman por lo general en sus talleres
y cursos de formación de Terapeutas del Canto,
hace mención de aquellas personas que alguna vez
fueron desestimadas de participar del coro
escolar por su “pésima voz“.
Grave error el de no dar oportunidades a los
demás y también de “archivar” en nuestras mentes
esos mensajes negativos. Rechaza todo aquello
que tenga que ver con el menosprecio de tus
potencialidades. Más bien -no será del todo
sencillo por supuesto-, utiliza a tu favor esos
“decretos”, para convertirlos en positivas
realidades para mejorar en todo aspecto. Lo más
probable es que quienes te han limitado, son en
realidad los que deberían auto excluirse antes
de coartar las sanas intenciones de los demás.
El Padre Lauro Trevisán, experto en estos temas,
tiene una frase clave: “Puede...quien piensa que
puede”
Retomando el asunto de saber cantar, también lo
que propongo cuando me consultan al respecto,
que el requisito indispensable en Terapia del
Canto es tener deseos, intención y voluntad de
expresarnos a través del canto y la música con
lo que tenemos: las cuerdas vocales sea como sea
que se encuentren a los efectos ni más ni menos
de soltar , desprender: enojos, angustia,
miedos, etc., “nudos” que a veces sentimos en la
garganta y el estómago -dos plexos muy
“fuertes”; por no haber expresado en su momento
ciertas cosas que están “atascadas” en nosotros.
Cuando una etapa en un circuito de sonido se
altera por haber fallas en uno de sus
componentes, esa energía bloqueada se traduce
como un sonido deficiente, o también puede
suceder que directamente no haya respuesta
sonora alguna. Ésto puede compararse con
nosotros diciendo que si la situación con el
tiempo y su falta de atención, se complicó
profundamente, aquello que primero se manifestó
-somatizó- de manera más leve, termina como
consecuencia previsible, en enfermedad.
En la Terapia Floral se enuncia que la
enfermedad es producto de la disociación del
ego/personalidad -es decir nosotros-, del alma y
sus requerimientos para una vida más
equilibrada. La enfermedad nos habla de ello. El
alma por así decirlo, envía el mensaje al cuerpo
emocional tantas veces como sea necesario y,
finalmente ello termina complicándose con mayor
sufrimiento. Cuando ya se traspone el límite de
la situación... -tarjeta colorada- ...mmmmh!.
Podemos ser escépticos en ciertas cuestiones
empíricas, pero si dejamos de ser racionales
como para aceptar que hay una inteligencia que
nos supera a nosotros mismos, el ego venció
entonces. Una persona amiga me comentó una vez
que cuando hay dudas respecto de la existencia o
no de un Dios o como se nos ocurra denominarlo,
debemos reflexionar si estamos en condiciones de
saber la causa de por qué nos movemos,
respiramos, hablamos, etc., etc., ...sin estar
conectados -enchufe mediante-, a ningún
aparato.....
Al hablar del los efectos que produce la Terapia
del Canto, aquí cabe mencionar la frase del
mismo Alberto Kuselman cuando expresa que “El
canto es el agua y el jabón de la mente “. Y
claro que es así...!
Hay un aspecto importante que mencionar. Se
trata de, además de las prácticas mencionadas,
trabajar corporalmente para realizar una
descarga de tensiones en ese nivel a través de
la danza o movimientos generados creativamente y
relacionados con la composición que se esté
escuchando. Aquí también va lo de no importar si
se tiene conocimiento o no del tema. Esto
justamente es totalmente intuitivo. Moverse de
acuerdo a lo que los sonidos nos “sugieran”
hacer.
Como se puede apreciar, nada de lo que iremos a
poner en práctica en las sesiones terapéuticas
individuales o grupales, requieren de
conocimiento previo. Y cuando existe un número
suficiente de asistentes, los Masajes
Cantados llevan a sentirnos muy bien.
Cuando les comente acerca de qué recursos son
normalmente aplicados en mis talleres mensuales,
les hablaré de cómo son los Masajes Cantados y
de algunos comentarios hechos por los
participantes.
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