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El portal de la Terapias Complementarias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


TERAPIA DEL CANTO

 

Experiencia en Capilla del Monte

En uno de mis tantos viajes, en este caso por vacaciones, -a veces he ido contratado para realizar prácticas relacionadas con mi profesión como Instructor de Yoga-; a esa zona tan energética y misteriosa en algunos casos como es Capilla del Monte -Provincia de Córdoba-, recibí la “Iniciación” que, más tarde comprendí que se venía “horneando” a través de esas “señales” que estaban hablando a las claras de ello. Es decir, la información se me estaba dando oral y musicalmente hablando. Pero cuando las leyes del Universo, más exactamente las Sincronicidades -coincidencias-, entran a manifestarse...entran a manifestarse...!. Y es bueno que sea así, porque tiene que ver con prosperar en muchos aspectos. No voy a negar que en estos casos uno se “arruga” un poco...

Nada acaece porque sí, detrás de cada situación existen procesos que desde el punto de vista del Yoga, están “supervisados” por una Inteligencia Superior.

Así es que con dos amigas, interesadas también en las cuestiones del alma,  decidimos ir a escuchar a Claudio María Domínguez que se presentaba en el Teatro Enrique Muiño a la vez que había un recital de Alberto Kuselman y Marisa Arrieta, su esposa que también es Terapeuta del Canto, en un agradable restaurante vegetariano llamado Refugio Uritorco.

Al escuchar las primeras composiciones estando fuera del restaurante por encontrarse  repleto, por medio de un baffle; se desintegró ese natural temor por involucrarme en este nuevo -para mí en esos momentos-, recurso de autoasistencia psicológica, como bien que lo es este sistema terapéutico.

Fue movilizador para los tres escuchar sonidos de la tierra tan particularmente emitidos, y, como dijera ese alumno llamado Pedro, nunca oídos en una radio.

Dado que habíamos salido del Teatro referido cuando el recital ya estaba iniciado y deseábamos estar dentro del restaurante para una mejor apreciación; decidimos volver al otro día más temprano y obtener lugar, cosa que así fue.

Logramos ubicarnos en una mesa a poca distancia del lugar donde actuarían,  mientras observábamos con mucho interés algunas fotos en las paredes del recinto que contenían extrañas imágenes de fotos tomadas a objetos vistos en los cielos de Capilla en algunos casos, realmente sorprendentes.

Finalmente se presentaron Alberto Kuselman, Marisa Arrieta y Quique, también excelente músico.

Instrumentos que se ejecutaron: charango, bombo, chas - chas, sikus (instrumento de viento que consta de dos hileras de cañas), guitarra, quena.

Así fue que se realizaron las explicaciones referidas a esta Terapia y se ejecutaron varias composiciones. Una de ellas recuerdo muy en especial, dado que hablaban de alguien que vivió en San Marcos Sierras (pueblo ubicado, si se transita el camino de montaña que es espectacular, a 25 kms. de Capilla del Monte.).

Se trata de Cachilo, a quien conocí personalmente en un viaje con casi un mes de estadía en este -como dice la canción de Alberto-paraíso, realmente...

 Momentáneamente me desvío de lo que venía relatándoles para contarles algo respecto de Cachilo.

Cachilo era “especialista” en hierbas medicinales, tema que siempre me interesó por el hecho de haber comenzado años antes a desarrollar un régimen alimentario esencialmente vegetariano. Por lo tanto con él tuve oportunidad de charlar del tema. Y este tipo de conversación -bien lo sabemos quienes estamos interesados en un mejor estilo de vida integral-, cuando se está en lugares tan peculiares por sus colores, aromas, micro clima, la serenidad permanente que se “huele” y que, a lo mejor, puede alterarse más bien en época de turismo como es lógico; que los conocimientos que se obtienen de escuchar a sabios como lo fue él en su materia, en ese entorno favorable, generan muchas ganas de seguir en la senda que uno mismo se ha trazado.

Máxime que me encontraba en el mes de marzo (1989), y salvo algunos lugareños  con quienes me encontraba el resto era el pleno contacto con su quebrada y el río San Marcos, el Cerro Alfa, señalado como lugar particularmente energético por investigadores de hechos fenoménicos (anteriormente hubo, de acuerdo a lo comentado por algunas personas del lugar, un hecho “extra mundano” que había conmovido a mucha gente del pueblo); las variedades de pájaros y noches con un cielo donde la luna llena parece estar al alcance de las manos igual que las estrellas...

Cachilo mismo recogía de los cerros las hierbas que preparaba luego para ser consumida bajo formas específicas y su mejor resultado, e incluso a edad muy avanzada. Cachilo fue noticia alguna vez en Clarín.

Es muy interesante la historia que recuerdo entonces contada por Alberto que refería al estado de salud de Cachilo.

Sufría de asma desde muy chico y eso le impedía desarrollar una vida normal, por ejemplo jugar con sus pares, cosa que le causaba lógicos trastornos por el hecho de agitarse y faltarle el aire.

Contó además que un día Cachilo soñó con una persona que-si mal no recuerdo- mencionó como que se trataba de un maestro indígena (palabra que prefiero reemplazar por la de nativo).

Alberto Kuselman por haber vivido algunos años en San Marcos, de hecho que conoció a Cachilo y ahora que lo pienso mejor, nunca supe su nombre y apellido...

En ese sueño que lo vivió como una realidad (¿sueño  extra - ordinario?), el Maestro le comentaba que si practicaba la ejecución de la quena, iría mejorando su situación. Cachilo le comenta a su padre lo sucedido y así los dos trabajan con instrumentos similares siguiendo las indicaciones recibidas. Con el tiempo Cachilo logró mejorar notablemente.

Aquí, de todos modos, ya estamos hablando también de un aspecto importantísimo de la Terapia del Canto, que se relaciona íntimamente con la Terapia de los Vientos, la práctica con instrumentos afines para desarrollar una mayor capacidad pulmonar con todo lo que ello conlleva. Una manera de practicar con esta clase de instrumento es realizando “juegos sonoros” entre dos personas mínimamente, de ese modo el oído se entrena y se generan interesantes respuestas musicales.

 Ahora sí, volvemos a situarnos en el lugar del recital ofrecido por ellos en esa noche tan especial del domingo capillense.

Los sonidos emergían de todos lados, en perfecta armonía, tocando nuestra fibra interior. Los mensajes eran inspiradores y la música manifestaba un poder encantador.

A pesar de que era mucho y de “golpe” para asimilar coincidimos luego de que el recital terminara, en que no había sido la música folklórica que tradicionalmente escuchábamos, porque había “algo más” que, con el paso del tiempo se llegaría a comprender mejor.

Y no sólo el tiempo lo demostraría sino que además incorporando el material como objeto de práctica frecuente y finalmente como siempre sucede con las cuestiones del alma, cuando la experiencia deviene, entonces las palabras pueden -hasta cierto punto- describir de qué se trata. La experiencia de todos modos recorre más distancia que lo que el mero análisis podría, es decir que “el dedo que señala a la luna, no es la luna misma”, es una gran verdad entre las verdades.

Si queremos, en este caso como en todo lo que se refiera a indagar en los misterios de la vida, vivenciar más que enredarnos con el discurso;  la práctica constante nos abrirá un panorama diferente a lo que las palabras puedan describir del objeto de estudio.

Estando en la calle esperando acercarnos a Alberto para consultarle respecto de cómo adquirir su material,  comentábamos de la excelente experiencia allí vivida.

Las canciones basadas en las enseñanzas del chamán Don Juan Matus a su discípulo Carlos Castaneda, fueron finalmente las que “encendieron la mecha”.

En determinado momento advierto la posibilidad de concretar la consulta y así fue que, días después de retornar de Capilla del Monte, tramité la adquisición de ese material cuyo contenido es dinámico y esencialmente energizante. De cualquier manera, los diferentes registros de todo lo editado hasta el presente, gozan de altísima calificación, por las importantes aplicaciones terapéuticas, además de generar un abanico de posibilidades creativas en cuanto a sus formas musicales; si cabe expresarlo de este modo.

En próximas notas brindaré más información de esta verdadera Terapia para el Alma.

 

 Formulario de consulta

  

Esta terapia (Terapia del Canto ) creada en 1982 por el Lic. Alberto Kuselman (psicólogo, músico y compositor) está inspirada en las enseñanzas de los indios de América que utilizan el canto, la danza y la música como forma de vida y de curación

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