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Vivimos en un mundo de asombrosas
transformaciones, en el que se dan pasos
importantes en cuanto al entendimiento y
conocimiento de lo mundano. Es la Era de la
Informática. Y el avance científico,
especialmente en lo que hace a nuevos medios de
comunicación y computarización, nos facilitan
las tareas relacionadas con esos ámbitos como
quizá nunca hubiéramos imaginado. Nos
encontramos también con las grandes empresas,
particularmente las llamadas multinacionales,
que intentan ganar rápidamente los mercados
siendo esto parte de un plan de dominio de los
individuos “atorándolos” con toda clase de
tentadores ofrecimientos para una -desde este
punto de vista- inexistente calidad de vida;
dado que comúnmente pretenden que consuman una
serie de cosas que las más de las veces no son
necesarias y hasta enferman.
Quien deja influenciarse por ello termina
esclavizándose porque de lo contrario no se
consideraría un individuo a las alturas de las
circunstancias, debiendo así mantener un estilo
de vida caro y superficial, donde el mostrarse
es mucho más importante del cómo sentirse
interiormente.
Se esfuerza permanentemente por rodearse de
cosas superfluas a tal punto de entrar en un
estado de estrés que puede ocasionarles serios
trastornos de la salud, empezando por la mental.
El progreso lo es cuando está al servicio del
hombre, y eso está perfectamente bien, todo
evoluciona, desde luego. Pero, si el hombre
termina siendo un esclavo del mismo, ya estamos
hablando de transitar por un sistema de vida que
lleva a una desintegración de la personalidad,
como nunca antes se ha visto. Las presiones
psicológicas y ambientales culminan en un estrés
masivo que involucran también a personas de
corta edad. Esto es indicativo de que se hace
necesario obtener una cohesión interna,
equilibrando los planos espiritual, mental y
físico; estableciendo una interrelación entre
ellos de manera de recuperar la capacidad de
vivir sabiéndonos dar un tiempo exclusivamente
para nosotros en busca de mayor tranquilidad, y
especialmente...Paz interior.
Como individuos tenemos pleno derecho a
otorgarnos un espacio diario donde podamos
aclarar los pensamientos, evaluar si estamos
accionando a favor nuestro y de la sociedad (
familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc).
Cuando hablo de “accionar a favor nuestro”, me
refiero de querernos, respetarnos, no desestimar
nuestro potencial para llegar a concretar
objetivos positivos que quizá también ayuden a
otros (los mencionados), y aquí sí, estaremos
realmente hablando de “calidad de vida”. Hace
tiempo ya, que los psiquiatras descubrieron que
el ocio es salud .
Es triste saber que dentro de la Creación, el
hombre es el único que en muchos casos vive como
si no fuera a morir y...muere como si nunca
hubiera vivido. Encima cada vez hay más
personas que dejan este plano tempranamente por
la gran aceleración en la que han estado
viviendo. Los llamados seres inferiores, los
animales, son un modelo a seguir por una
conducta que se ajusta a su naturaleza o
propósito (Dharma). Por lo tanto no existen en
ellos la intención de dañar, sino que son lo que
tienen que ser, haciendo lo que naturalmente
tienen que hacer.
A las personas que desarrollan su existencia
corriendo detrás de tantas cosas al mismo
tiempo, por no querer detenerse para
enfrentarse con su realidad interna, la vida se
les va tomando conciencia de ello... ¡cuando ya
queda “poco hilo en el carretel”!. Y...
pensémoslo mejor, objetivamente (Osho diría
“fríamente” - sin emocionalismos - ), ...no
hemos venido para quedarnos, sino para irnos.
Si intentáramos al menos informarnos del proceso
de nacimiento, vida y muerte; desde el
importante aporte de la Sabiduría de Oriente,
nuestros prejuicios al respecto podrían llegar a
disiparse para conocer una Realidad totalmente
diferente e incluso alentadora, en total
contraposición a todo lo relacionado con ello e
inculcado ignorantemente en millones de mentes.
Intentemos al menos, irnos satisfechos de cómo
hemos transitado este breve lapso de tiempo que
representa la existencia humana, dejando de
estar “dormidos” ante las experiencias internas
que nos posibilitan modificar la realidad.
La Terapia del Canto es una de las
herramientas más simples y efectivas que
colaboran en el logro de esos cambios que jamás
vendrán de la mano de fórmulas mágicas.
Asociándose esta Terapia con el proceso de la
Meditación en silencio y otros recursos yóguicos,
los efectos se potencian notablemente.
Todo lo aludido aquí, tuvo la intención de
recordarnos algo que no es nuevo pero que nos da
la oportunidad de poder revertir gradualmente
las cosas en la medida en que nosotros
realicemos el cambio, porque sin fricción, sin
choque, pareciera que no llegamos a motivarnos
para estar mejor:
“Orden en tu persona, en tu familia, en tu
barrio, en tu provincia, en tu país, en tu
continente, generan ORDEN EN EL
MUNDO”
(Palabras más, palabras menos, es la idea
expresada por el Maestro Shri Sathya Sai Baba)
Si esperamos que los cambios, se produzcan por
alguna ley, o decisión de los que ostentan el
poder o de alguna propuesta proveniente de algún
sistema de “iluminación” que es común observar
en el mercado pseudo espiritual que ofrecen un
sin número de “posibilidades liberadoras casi
instantáneas”, nos volveremos viejos de esperar
algo así.
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