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Cuando la música suena...algo trae.
Se dice que la música modifica nuestros niveles
de excitación, Pero no sólo puede endulzar el
carácter; también mantiene óptima la presión
sanguínea, mejora las funciones neurológicas, ¡y
hasta influye en las decisiones de compras!.
Ayer
(22 de noviembre de 2008), fue el Día
Internacional de la Música. El dicho popular
afirma que mejora los ánimos y el humor. Una
reunión de trabajo con una suave música de fondo
afloja los ceños fruncidos; una cena romántica
al son de los mejores temas románticos de los
ochenta marca la diferencia, y quién duda de que
al llegar a casa después de un día "de
aquellos", nada resulta más relajante que
sacarse los zapatos y escuchar esa música
preferida. Estos son algunos de los alcances
cotidianos de la música en nuestras vidas. Está
comprobado científicamente que cuando la música
suena; trae beneficios. Un reciente estudio de
la Universidad de Seattle (Estados Unidos) y el
Centro para el Bienestar Cardiovascular de esa
ciudad demostró que un grupo de personas mayores
con hipertensión sometidas,a sesiones de doce
minutos de música relajante (sonidos del mar y
música de Mozart) tres veces por semana, al cabo
de cuatro meses, bajó entre un 5 y un 6,4% su
presión sistólica. Como si esto fuera poco, en
distintas partes del mundo se aplica el Método
Mozart, basado en la escucha de piezas del
músico y compositor, también para optimizar la
concentración y la relajación, ya que inhibiría
la producción de la hormona del estrés.
En la película Letra y Música, la música une a
Hugh Grant y a Drew Barrymore
Sólo endúlzame los oídos
Para Daniel Levitin, profesor de Psicología y
director del Laboratorio de Música, Percepción,
Cognición y Maestría de la Universidad McGiH en
Montreal (Canadá), la vida de cada cual
transcurre al ritmo. de determinadas melodías.
Se debe a que "la música siempre está ahí: en
bodas, entierros. Graduaciones, cuando los
soldados iban a la guerra, en los estadios
deportivos, las plegarias, en una cena
romántica, cuando las madres mecen a sus hijos
para hacerlos dormir. Muchas personas usan la
música para su regulación emocional, al igual
que otras usan drogas, como la cafeína y el
alcohol: cierto tipo de música las acompaña a
entrenar a la mañana; otra les sirve para
desenchufarse después del trabajo. La gente
también usa la música para consolarse durante
una crisis emocional. Los chicos estudian con
música, y los neurocirujanos realizan trabajos
de gran concentración con música de fondo. Tal
como la música de las películas realza y
acentúa la acción en pantalla, cada uno de
nosotros posee una banda sonora de su propia
vida", asegura. Efectivamente, los sonidos
amigables y positivos que musicalizan las
escenas vitales más importantes afectan las
funciones. neurológicas. "La música activa casi
todas las regiones del cerebro. Los circuitos
del lóbulo frontal, por ejemplo, envueltos en la
planificación, la motivación y la formación de
expectativas son activados al escuchar música;
se trata de las redes responsables de la
memoria, las asociaciones y la atención. Incluso
pueden producir reacciones físicas, como la
sudoración, deseo sexual y hasta temblores en la
columna. De hecho, existen estudios de
laboratorio que han demostrado que la música
puede cambiar el ritmo del corazón, la
respiración, la tensión arterial, la presión
sanguínea, las ondas cerebrales y los niveles de
dopamina, adrenalina y serotonina", comenta el
psicólogo.
Levitin, con mucho sentido del humor, nos cuenta
que cuando cierta región del cerebro es activada
en respuesta a una música placentera, actúa como
una especie de centro cerebral de "sexo, droga y
rock and roll", en el sentido de que determinada
música queda registrada en el cerebro y es
asociada a actividades específicas.
Lo que acaba de descubrir este psicólogo es que
la música también puede influenciar los hábitos
de consumo de sus oyentes. El autor del best
seller This is our Brain on Music cuenta: "En
una tienda de vinos se realizó un estudio: los
investigadores pusieron música de fondo con
temas clásicos franceses y alemanes. El
resultado fue que las elecciones de los
consumidores fueron influenciadas,
considerablemente, hacia la compra de vinos
compatibles con esas músicas, aún cuando no
fueran conscientes de ello. En otra
investigación, escuchando hits con ritmos y
letras 'que levantan' (como los de Ricky Martin,
Chilt o Madonna), los participantes
evidenciaron una mayor tendencia a ayudar en una
tarea caritativa; lo que no ocurrió cuando la
audiencia escuchó música menos festiva".
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