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Estas
sesiones terapéuticas son solicitadas por
diversos motivos. Hoy en día el estrés sabemos,
genera una serie de trastornos que se relacionan
con el no poder descansar por la noche,
jaquecas, dolores corporales, problemas
respiratorios, malhumoración, etc.
Así es que hay personas que necesitan
estar solas en un tiempo y espacio para sí
mismas a los efectos de generar cierta
renovación de su estado general, psíquico y
físico, como una manera de aliviar toda esa
carga que hasta puede enfermar por no poder
lograr cierto manejo de ese estrés, que hasta
cierto punto, es saludable. Digamos que cansarse
un poco es producto de cierta actividad
frecuente que lleva a estar con la mente puesta
en diversas acciones que hacen al diario vivir y
en tanto no sean demasiadas las cosas que
generemos, no habría mayores inconvenientes.
El tema está cuando los niveles de presión
de estímulos que nos llegan desde afuera
empiezan a superarnos. Esto lógicamente puede
llegar a modificar nuestro carácter cosa que no
deja de complicarnos además en nuestra vida de
relación.
Una sesión individual para este caso –que
es de los más comunes por cierto-, está
compuesta de suficiente trabajo corporal donde
se realizan ejercicios de elongación, de fuerza,
torsión, series creativas en las que se van
combinando diferentes trabajos de coordinación
con movimientos que nunca pensaríamos realizar
en la cotidianeidad. Todo ello sin fatigarnos
demasiado. Las respiraciones en diversos ritmos
–incluyendo las purificadoras o de descarga-,
llevan a aliviar la tensión mental. Sumándoles a
todo ello los recursos de la Terapia del Canto
donde entran en juego las vocalizaciones
–permiten soltar los “nudos” en la garganta-,
con sonidos “primarios” o ”primordiales”
–combinando vocales y consonantes, donde nos
permitimos liberar tensiones emocionales cuando
de no expresar todo lo que sentimos se trata-
Existen muchas cosas “guardadas” en alguna parte
de nosotros, que se traducen como pensamientos
reiterativos u obsedantes –rumiación obsedante-.
Mencionar esta situación como “Diálogo Interno”
se me ocurre es la definición más apropiada y
comprensible.
Como este diálogo que entablamos con
nosotros mismos es muy desgastante cuando se
percibe como muy intenso, nos resta energía
mental traducida a desgano corporal. Es como
dilapidar nuestra energía vital por no lograr
medianamente detenerlo. Nuestro hábito demasiado
incorporado de analizarlo todo nos lleva aún más
a confusión, inestabilidad emocional, con la
aparición de temores, ansiedad, angustia,
inseguridad, etc. Está bien que el cerebro
izquierdo –el ámbito del análisis, de la lógica,
de la percepción de la realidad de acuerdo a lo
que nuestros sentidos captan; es necesario para
poder relacionarlos con la sociedad, pero si
sólo nos quedamos ahí ya estamos generando un
“peso extra” que donde anidan esos diversos
trastornos psicológicos.
Ahora, si desarrollamos tareas creativas,
renovadoras, inspiradoras o motivadoras para que
el paso por este breve lapso de permanencia en
el plano tridimensional sea más “potable”,
tendemos a establecer una armoniosa relación
entre los dos hemisferios.
En el caso de la apertura a nuevas
experiencias de este tipo damos lugar al
ejercicio del hemisferio derecho o creativo, que
“ve” en forma total u Holística, que siente, que
está atento a aquello que despierta el interés
por el arte, la música, la necesidad de una
nutrición sana (no solamente de alimentos para
la preservación de la salud orgánica tal como
comúnmente lo concebimos, sino que estoy
refiriéndome también a los “alimentos del alma”:
relajación, meditación, conocimiento de
filosofías que se relacionen con incrementar el
deseo por ser solidarios, preservar más el medio
ambiente, aumentar la autoestima, etc.
Por ésto es que la Terapia del Canto
contribuye enormemente. La música va
directamente al plano álmico, sin
interferencias. Acordémosnos de alguna vez en
que hemos escuchado alguna melodía donde el
tiempo para analizarla no existió sino que tan
sólo fue escuchar los primeros sonidos y cómo
impactó en lo más íntimo.
Y entre las herramientas en una sesión
personalizada lógicamente tenemos las
composiciones de Alberto Kuselman que de acuerdo
a las necesidades emocionales del interesado, se
aplican para ir mejorando esa situación. Temas
como El Inti Sol, Yo Soy La Fortaleza, o Don
Juan Nagual; entre otras cosas permiten
desarrollar coraje, valor, fuerza interior,
salir del estancamiento, de la duda y poder
tomar decisiones. Desde mi experiencia personal
al respecto lo comento porque en ciertas
cuestiones de fondo que hube de resolver,
utilicé éstas y
otras composiciones más la práctica de la
Meditación Profunda, y al cabo de un tiempo las
cosas fueron resolviéndose. Recordemos algo en
lo que siempre insisto “Somos lo que pensamos”.
Deseo, Intención, Voluntad y Acción, determinan
nuestro Destino. Podemos cambiar nuestra
realidad si nos volvemos conscientes de esa
capacidad que todos poseemos, sólo que no se nos
enseñó para seguir “dormidos” ante esta otra
realidad.
Finalmente, el espacio en donde desarrollo
esta actividad como también las sesiones
grupales de Yoga Hatha, está lo suficientemente
adaptado para trabajar cómodamente. Venir con
ropa cómoda facilita las cosas desde luego. Los
horarios son a convenir y la duración es de
aproximadamente una hora y cuarto. Hay material
para adquirir a modo de soporte durante los días
en que no se asiste y en definitiva para
incorporarlo diariamente.
En “Notas relacionadas” hay material que
amplia respecto del Poder que el sonido posee
para el tratamiento de diversas dolencias.
Más allá de las palabras descritas aquí,
sugiero pasar por la experiencia directa. Nada,
por más “celestial” que suene, generará efecto
alguno –a no ser la satisfacción del ego por
únicamente conocer-, las “palabras no son la
cosa”. Como vengo remarcando en otros aspectos
de la Terapia del Canto y en lo relacionado a la
utilización de los Mantras, no tiene importancia
saber cantar. Tampoco nada se requiere conocer
de lo detallado aquí al igual que de otras
herramientas a usarse en las sesiones
individuales. Gerardo
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